Era noviembre, estábamos en el sur buscando olas. Después de un almuerzo bien rico y contundente, llegamos a una playa. Cuando la vi, pensé, «no sale nada», «no hay ola». En una de esas, el Nico dijo, «esta bueno, ¡vamos!», yo muy acostumbrado al reef nortino, con olas tubulares y rompiendo siempre en el mismo punto. Nunca pensé lo entretenida que sería esta sesión de rampas y puntas sureñas.
Ahí es cuando te das cuenta de que siempre hay tiempo para disfrutar del mar.
Esta foto la sacamos con Nico Vargas, junto a la banda de Stoked en un viaje por el sur de Chile.

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