Texto por Matías Lopez, Fotos Francisco Veliz

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El Surf competitivo en serio, como buen deporte de alto rendimiento en que se ha convertido, es un camino exigente lleno de desafíos y dificultades, y a la vez una gran oportunidad de desarrollo, de conocer el mundo y de formar parte de una familia global.


El freesurf también tiene todo eso, pero la competencia lo acentúa , sobre todo la parte difícil, y por eso mismo, bien llevado, puede ser una gran manera de educarse: Haciendo lo que más le gusta, viviendo aventuras y en intenso contacto con la Naturaleza, uno debe desempeñarse bajo presión, medirse, trabajar duro, desarrollar disciplina y foco, buscar asesoría, trabajar en equipo, superar miedos y frustraciones, y asumir las consecuencias de sus actos.
A esta altura, es impensable empezar en ese plan de más viejo y obtener buenos resultados, pero hay otros beneficios personales, diferentes para cada uno y que sólo dependen de su esfuerzo. Como dice el gran entrenador (y persona) australiano Jay «Bottle» Thompson, «debemos enfocarnos en el proceso y no en el resultado».
La maestría y los resultados de excelencia, producto de mucho trabajo bien hecho, son a largo plazo, y para llegar a un nivel mundial, a la altura de las Olas chilenas, se debe empezar desde pequeño y con una estructura considerable, que los adultos debemos proveer.
Con el interés que han tomado los organismos públicos en nuestro deporte, gracias a su gran crecimiento y su nueva categoría Olímpica, hay bastantes más recursos disponible para su desarrollo, pero no se ve mucha estrategia para que las nuevas generaciones lleguen donde quisiéramos.
En Arica, Iquique y Pichilemu, por ejemplo, hay grandes campeonatos de Surf profesionales de adultos, que son parte de la liga WSL, donde todos sabemos que está el mejor nivel mundial. Se ve que hay 2 objetivos principalmente: Promocionar el turismo y ofrecer una oportunidad a sus surfistas locales de figurar internacionalmente. El primero se cumple muy bien, pero los competidores locales ven desde las tribunas, cada vez, cómo los extranjeros se llevan los honores (y los dólares).
Para que tengamos surfistas competitivos al mejor nivel mundial, es fundamental partir desde el principio y trabajar con planes y estrategias a mediano y largo plazo, y eso en Chile, en general sólo se está haciendo en forma particular.
En la nueva generación de surfistas, que hoy son juniors, está el potencial de ser campeones en los próximos Panamericanos que tendremos en casa, en los Juegos Olímpicos y también en el circuito profesional de élite, el WCT.
Algunos de ellos están haciendo el camino natural para llegar allá, y una muestra fue la participación récord de 7
competidores en el OI Pro Junior desarrollado el fin de semana recién pasado en Joaquina, Santa Catarina, Brasil. Ahí, a la vuelta de la esquina, está la mayor potencia mundial del Surf competitivo en este momento. Tristemente, varios niños que estaban ahí mismo entrenando no podían competir por falta de recursos, perdiéndose los beneficios y buenas posibilidades de obtener nuestros mejores resultados.
Los que sí pudieron participar y ganar esa valiosa experiencia, casi todos estaban ahí sólo gracias a los esfuerzos de sus familias y marcas auspiciadoras.
La excepción fue la delegación del Club de Surf Punta de Lobos, formada por el coach Pancho Véliz y las competidoras Dominique Charrier(16) y Estela López (14, local de Puertecillo, invitada)que obtuvo apoyo del Gobierno Regional de O’higgins a través del Fondo Nacional de Desarrollo Regional para asistir a ese evento y las próximas fechas que quedan de este año, apostando por el futuro, tomando y mostrándonos el camino a seguir.

Por el Matías Lopez


Las opiniones vertidas en esta columna son de responsabilidad del columnista y no necesariamente representa el pensamiento de Chilesurf©

Agradecimientos especiales a:
Intendente Juan Masferrer, Consejo Regional O’higgins, Club de Surf Punta de Lobos, Kinesurf, Pacífico Roots, Familias y empresas que se la juegan.