Parte del paisaje del centro y sur del país, las plantaciones de pino y eucaliptos están tomando cada vez más relevancia -y terreno- frente a la actual crisis medioambiental, dado el aumento de incendios, sequía (consumen cuatro o cinco veces más cantidad de agua que otras especies), daños a la biodiversidad local, conflictos con las comunidades, contaminación industrial y pérdida de bosque nativo.

Este último factor -el bosque nativo – es clave para contrarrestar los efectos del cambio climático, ya que representan la mayor fuente de captura de CO2, además de proteger la ribera de los ríos y fuentes de agua, evitando la sequedad de los terrenos, entre otras importantes ventajas.

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Para profundizar más sobre esta temática, conversamos con Jennifer Romero, Directora Ejecutiva de la Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo, para contarnos sobre las grandes diferencias entre el monocultivo (plantaciones de pino y eucalipto) vs el bosque nativo y las acciones que han impulsado con éxito, como por ejemplo, la actual Ley de Bosque Nativo

Sobre la agrupación

La Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN) es una organización no gubernamental (ONG) sin fines de lucro creada en 1993. Reúne a más de 200 socios, en su mayoría ingenieros forestales, además de estudiantes y no profesionales preocupados por la conservación y el manejo sustentable de los bosques nativos de Chile. En este ámbito es una de las organizaciones de mayor competencia a nivel nacional.

Hitos logrados y acciones en progreso

Hemos sido partícipes e impulsores de iniciativas como la actual Ley de Bosque Nativo, la derrogación de los incentivos del Decreto Ley 701 (ese que bonificaba el establecimiento de plantaciones forestales), fuimos los principales denunciantes en el tráfico de alerce (caso Alerce, año 2004) fuimos uno de los impulsores de la creación del área protegida Reserva Costera Valdiviana a comienzos de los 2000, entre otros. Hoy celebramos el Dictamen de la Contraloría General de la República que prohíbe la conversión de suelos con bosque nativo para destinarlos a cultivos agrícolas

Diferencia entre bosque nativo y plantación 

Hay muchas diferencias entre ambos. En general, un bosque nativo sostiene mucho más biodiversidad, genera muchos más servicios ecosistémicos, como por ejemplo: provisión de agua, captura de carbono a largo plazo, mejor regulación del microclima, conservación del suelo para que no se degrade, generación de belleza de paisaje y actividades asociadas como el turismo, etc. Un grupo de pinos, eucaliptos, paltos, cerezos, etc., es un cultivo, como lo es un cultivo de maíz o de hortalizas. No está ideado, establecido ni cosechado pensando en un bosque con los beneficios que éste entrega.

¿Por qué en la zona costera del centro y sur predominan pinos y eucaliptos?

Porque ambas son especies que crecen muy bien y muy rápido en esas zonas. Esos suelos fueron fuertemente degradados en el siglo XIX, por producción agrícola –de exportación de trigo principalmente, a consecuencia de la “fiebre del oro” en California (más info aquí)  y los suelos quedaron muy degradados. El esfuerzo de recuperar esos suelos era muy alto y se priorizó la plantación de estas especies que se establecían rápido y sin mayor dificultad. Esto se vio potenciado con las políticas de gobierno de 1974, la visión del bosque nativo como no relevante y no productivo, y la mirada de corto plazo de generar la mayor rentabilidad posible al menor costo.

¿Cuales son los principales efectos hacia la flora, fauna y terrenos donde existen plantaciones de pino y eucalipto? 

Primero, muchas de estas plantaciones se han establecido en suelos donde debió recuperarse el bosque original. Segundo, a estas formaciones se asocia flora y fauna mucho menos diversa que la que hubiese existido en el bosque original en buenas condiciones. El principal problema, en términos ambientales, es lo que pasa cuando se hace la cosecha, que es la tala rasa de todos los árboles. Ahí el suelo se degrada, se contaminan los cauces porque el agua superficial arrastra sedimentos, hay mayor riesgo de ocurrencia de incendios por los desechos secos que quedan en el piso (sumado a mayor voracidad de incendios cuando los árboles estaban en pie), y una lista larga de otras consecuencias, también sociales, culturales y económicas.

¿Cómo califican el actuar del Estado frente a las políticas de reforestación y marco legislativo hacia la industria forestal? 

Se ha entendido que el sector forestal es aquel productor de madera a partir de especies de rápido crecimiento, y se ha dejado de lado el uso sustentable del bosque nativo. Se han hecho algunos esfuerzos relevantes de preservación (ej. Parques Nacionales), pero poco y nada por recuperación y buen uso del bosque nativo. Las bonificaciones para plantaciones a partir del Decreto Ley 701 de 1974 impulsaron exponencialmente la industria forestal de pino y eucalipto, mientras que la Ley de Bosque Nativo de 2008 (que se discutió por 16 años) tiene mínimo impacto. Otras políticas en cambio climático no valoran ni consideran el real rol de los bosques. Falta mucha voluntad política para cambiar la actual realidad, y hay una terrible miopía de la urgencia de esto frente a los efectos del cambio climático.

Para mayor información sobre los temas abordados, visita las plataformas de la Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN)
Nota y foto por Alan Thiznau