Con-cón se ve hoy destruido por uno de los fenómenos que atacan a la naturaleza en todo su esplendor: la creciente expansión inmobiliaria; enormes edificios, magníficos condominios, elegantes spa e imponentes hoteles amenazan a la comunidad y al mundo con avanzar sin importar ola, parque nacional, santuario natural o simplemente, y como es el caso Conconino, con la destrucción de un punto virgen de la comuna, el sector de los piqueros. Este es un roquerío ubicado en el sector de la Av. Borgoño, camino costero que conecta Con-cón y Reñaca donde se construirá un hotel sobre una roca virgen del camino que prontamente será dinamitada para permitir la instalación de un complejo hotelero.

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PÉSIMO PRECEDENTE

Ni con Ley Lorca, que obliga que cualquier proyecto en la costa de Viña del Mar y Concón deba ser aprobado por los dos tercios del Concejo Municipal, se pudo salvar el borde costero de Concón de la construcción de un Hotel en el sector de Los Piqueros, cerca de la Roca Oceánica, lo que constituye un pésimo precedente, ya que en Concón nunca se había aprobado un proyecto inmobiliario en un sitio nuevo de la maravillosa costa de esa comuna.

Y la responsabilidad mayor es de las autoridades políticas de Concón, porque tienen la herramienta como para haber impedido este atentado contra la naturaleza y el medio ambiente y que traerá impredecibles consecuencias desde el punto de vista de la vialidad, estacionamientos, posibles accesos a través de las Dunas, etc.

Las retroexcavadoras y bulldozers ya se encuentran trabajando en los roqueríos, cambiando el paisaje, en una manifestación de nulo respeto por la naturaleza y sus recursos, principal marca de identidad de Concón y base de la principal actividad económica de la comuna: el Turismo Sustentable. Incluso se dice que dinamitarán las rocas para lograr el emplazamiento del Hotel, que no se sabe si tendrá 8 ó 9 pisos y estacionamiento subterráneos.

Se ha dicho que no tapará la vista y no afectará el lugar. Imposible. Y queda demostrado con la actividad que ya se está realizando de remoción en el lugar. Lo más seguro es que no sólo tapará la vista, sino que transformará sustantivamente esa zona, que hace unos años no tenía nada que envidiarle a ninguna costa del mundo. Al otro lado del camino, hacia el cerro, el daño ya está hecho hace rato entre Los Lilenes y Cochoa, con la construcción de gigantescas torres y paredes de edificios, en contra de la tendencia mundial, que está botando edificios en el borde costero.

No es que nos opongamos a la construcción de hoteles y edificios, pero no en la costa y el borde costero. Para eso hay muchas alternativas de ubicaciones, en zonas con buena vista y accesibilidad, que servirían como nuevos polos de desarrollo; y que debieran estar definidos en el Plan Regulador de Concón, que aún nuestras autoridades no son capaces de generar, a pesar de que Concón es comuna hace ya más de 13 años.

Alvaro Inostroza Bidart.
Master en Economía Urbana
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