Es bien sabido que el Gringo es una de las olas más peligrosas del mundo, que hasta los mejores le tienen respeto. Hay que recordar solamente que hace un poco más de un año Renato «Pelecho» Aguirre, después de año de surfear en esta ola como si fuera el patio de su casa, una ola lo azota contra las rocas fracturándole una de sus piernas, alejando de este deporte a uno de los grandes exponentes del surf ariqueño por casi un año (ahora está de vuelta con el mismo estilo de siempre).
Ahora fue el turno de la Ardilla Satt, sabia nueva del surf chileno que conoció el rigor del Gringo a la mala, claro sin consecuencias tan brutales pero que dejaron huella en el cráneo de este talentoso surfista ariqueño. Afortunadamente la única consecuencia que tendrá esta experiencia de Guille en el Gringo es que nunca más le crecerá pelo en esa cicatriz, un precio que debes estar dispuesto a pagar por querer ser el mejor en especial en una de las olas más peligrosas y prestigiosas del mundo.

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