Un concepto equivocado que se ha difundido ampliamente es que el Yôga relaja. Nada más alejado de la realidad. Las escrituras antiguas (en sánscrito, shástras) siempre mencionan al Yôga asociado con fuerza y energía. Jamás con calma o relajación. La creencia de que esta disciplina antiquísima tiene esa finalidad es bien propia de nuestra época, donde todo es objeto de consumo y debe existir un motivo práctico para hacer cada cosa.

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