El surf es libertad, sin más. Subirse a la tabla es desaparecer, desconectar de las prisas y los dolores de cabeza del mundo. El surf es esa fuente inagotable de energía que nos llena de ilusión por sentir, por compartir. Somo libres cuando nos deslizamos sobre las aguas, cuando compartirmos una ola, o la perdemos, o la clavamos, nos convertimos en el momento y eso genera felicidad. Compartir esa libertad, ese poder con aquellos que nos rodean, otorga al simple acto de surfear un mayor sentido. Eso es lo que significa ser libres, crecer, compartir, reir, concentrarse, respirar, ser. El surf es libertad, y así será siempre.]]>